El guitarrista de Exodus, Gary Holt, ha reflexionado en una reciente entrevista con Ultimate Guitar sobre lo que significó enfrentarse al material de Jeff Hanneman en Slayer, destacando que el mayor desafío no fue técnico, sino mental: entender la forma en la que el fallecido guitarrista componía sus riffs.
Holt se unió a Slayer como reemplazo en giras en 2011 y, tras un breve periodo en el que Pat O’Brien (Cannibal Corpse) cubrió algunas fechas, terminó integrándose como miembro oficial después del fallecimiento de Jeff Hanneman en mayo de 2013. Esa formación —con Holt a la guitarra, Paul Bostaph a la batería y los miembros originales Tom Araya y Kerry King— acabó grabando el álbum Repentless y realizando lo que se anunció como la gira final. Sin embargo, el grupo regresó en 2024 para una actuación en Riot Fest y ha continuado realizando presentaciones en festivales, con nuevas fechas previstas en Estados Unidos en 2026.
Actualmente, Holt sigue interpretando riffs y solos de Hanneman en directo, manteniendo vivo el legado de uno de los arquitectos del sonido de Slayer, responsable de algunos de los riffs más icónicos del thrash metal.
En plena promoción del nuevo disco de Exodus, Goliath, Holt explicó lo que realmente significó adaptarse al estilo de Hanneman:
“Lo difícil al principio es aprender a pensar como él para poder tocar sus riffs correctamente”, señaló el guitarrista. “Yo aprendía los riffs en casa, practicando, y Kerry me daba los temas. Pero siempre había pequeños errores, no porque no pudiera tocarlos, sino porque pensaba demasiado de forma estructurada y no lo suficientemente cromática”.
Con el paso del tiempo, Holt asegura que el proceso se volvió más natural:
“Después de los años se volvió más fácil, porque pude meterme un poco en su mentalidad y en cómo componía. Empecé a reconocer sus patrones y la forma en que construía los riffs”, explicó.
En otras noticias relacionadas con Slayer, su histórico segundo álbum Hell Awaits recibirá una reedición por su 40 aniversario a través de Metal Blade Records el 15 de mayo, acompañada de material especial y contenido de archivo.
Formados en 1981, Slayer irrumpieron en la escena con una mezcla de metal y punk más rápida, oscura y agresiva que la mayoría de sus contemporáneos, estableciendo un estándar que definió no solo un sonido, sino una actitud dentro del metal extremo. A lo largo de su carrera, la banda mantuvo una línea inquebrantable de intensidad, rechazando cualquier concesión al mercado mainstream.
Kerry King recuerda Hell Awaits como un punto de inflexión clave:
“Es el disco donde Slayer se convirtió en Slayer”, afirma el guitarrista, compositor y co-letrista. En ese periodo, King trabajaba junto a Tom Araya, Jeff Hanneman (R.I.P.) y Dave Lombardo, dando forma a uno de los álbumes más influyentes del metal.
Publicado en 1985 por Metal Blade Records, Hell Awaits supuso una evolución respecto al debut Show No Mercy. Mientras el primer álbum estableció la base, este segundo trabajo expandió la estructura, la complejidad y la agresividad de la banda.
“Jeff y yo todavía estábamos definiendo lo que queríamos ser como músicos, y estábamos obsesionados con el álbum Melissa de Mercyful Fate durante la composición de Hell Awaits”, recuerda Kerry King. “Por eso hay pocos temas y muchos son largos. Nunca volvió a ocurrir algo así en Slayer”.
Por su parte, Tom Araya destacó la intensidad de su interpretación vocal en esa etapa:
“No recuerdo que las canciones fueran difíciles de cantar. Cantar rápido y con claridad siempre ha sido algo que he buscado”, comentó el vocalista.
La reedición de Hell Awaits llegará el 15 de mayo en tres formatos físicos y también en digital, con preventa ya disponible.



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