NICK BARKER CONFIESA SU LUCHA CONTRA LA INSUFICIENCIA RENAL Y ESPERA UN TRASPLANTE ESTE AÑO.


El legendario baterista de metal extremo Nick Barker (LOCK UP, BRUJERIA, DIMMU BORGIR, CRADLE OF FILTH) volvió a hablar con total franqueza sobre el delicado momento de salud que atraviesa desde hace tiempo. En una nueva entrevista con el medio italiano Almarok, el músico explicó en detalle cómo la insuficiencia renal ha cambiado por completo su vida y su relación con la música.

Barker reveló que padece una enfermedad renal crónica en estadio cinco, lo que significa que sus riñones han dejado de funcionar por completo. Actualmente debe someterse a diálisis cuatro veces por semana, durante sesiones de aproximadamente cuatro horas, un tratamiento que literalmente le mantiene con vida. El baterista confirmó que ya se encuentra en la lista de espera para un trasplante y expresó su esperanza de poder recibir un nuevo riñón más adelante este mismo año. Sin embargo, su situación le impide salir de gira, viajar o trabajar con normalidad, ya que su agenda médica es inamovible.

Debido a esta realidad, Nick explicó que no puede generar ingresos y que por ese motivo abrió una campaña en GoFundMe, destinada a cubrir sus gastos básicos. El músico agradeció profundamente el apoyo recibido por parte de los fans y dejó claro que su mayor deseo es volver a sentarse detrás de la batería lo antes posible.

En octubre del año pasado, Barker ya había hablado sobre este tema en el podcast Pod Scum, donde confesó que la insuficiencia renal había pasado a ocupar el centro absoluto de su vida. Acostumbrado a viajar constantemente —una semana en Nueva York, otra en Sídney y la siguiente en Londres o Ámsterdam—, el contraste con su situación actual le hizo tomar conciencia de cuánto había dado por sentado ese estilo de vida. Ahora, privado de él, lo valora más que nunca.

Profundizando en su diagnóstico, el baterista explicó que lleva en hemodiálisis desde enero de 2023 y que ya superó todas las evaluaciones médicas necesarias para ser aceptado en la lista de trasplantes en Vancouver. El único requisito pendiente antes de la operación es perder entre 20 y 30 libras de peso. Según relató, el procedimiento no implica recibir dos riñones nuevos, sino que el órgano donado se implanta mediante una incisión junto a uno de los riñones ya inactivos.

En cuanto a los plazos, Barker fue realista: está en una lista de espera y el llamado puede llegar en cualquier momento, o bien demorarse hasta el próximo año. Como él mismo explicó con crudeza, es una espera que depende de circunstancias trágicas, algo difícil de asumir pero inevitable en este tipo de procesos.

A pesar de todo, Nick aseguró que no ha abandonado del todo la música. Sigue tocando la batería, aunque con menos frecuencia. Reconoció que necesita la interacción con otros músicos para sentirse inspirado, especialmente guitarristas que le lancen riffs y le despierten la creatividad. Tocar solo, admitió, termina aburriéndolo al poco tiempo.

Con 52 años, Nick Barker comenzó a tocar la batería a los 13 y dio el salto profesional en 1993, cuando se unió a los pioneros del black metal británico CRADLE OF FILTH. Tras grabar cuatro discos y recorrer el mundo con la banda, en 1999 pasó a formar parte de DIMMU BORGIR, etapa que le otorgó una proyección internacional aún mayor hasta su salida en 2004. Desde entonces, se convirtió en uno de los bateristas más solicitados del metal extremo, participando tanto en directo como en estudio con bandas como TESTAMENT, EXODUS, BRUJERIA, GORGOROTH, ANAAL NATHRAKH, BENEDICTION y muchas más.

En enero de 2025, durante una charla con Earth House, Barker describió el impacto psicológico de pasar de una vida en constante movimiento a quedar confinado en casa. Tardó meses en aceptarlo y llegó a sentirse como si estuviera en prisión. Tras retomar las giras después de la pandemia, su salud empeoró rápidamente y terminó hospitalizado durante una gira por Estados Unidos, pasando diez días en cuidados intensivos en Carolina del Norte. Aunque no tuvo que pagar la factura médica, sí le mostraron el coste total del tratamiento, que ascendía a casi 100 mil dólares.

El baterista también confesó cuánto extraña viajar y salir de gira, algo que había definido prácticamente toda su vida adulta. Ese corte abrupto, explicó, fue un golpe mental muy duro. Recordó además otro susto de salud ocurrido durante un crucero metalero entre Florida y las Bahamas, donde sufrió un ataque de pánico en pleno concierto. Los paramédicos le exigieron dinero por suministrarle oxígeno, situación que Nick recordó con una mezcla de ironía y humor negro, fiel a su carácter.

A pesar de las dificultades, Nick Barker mantiene la esperanza de superar este capítulo y regresar a los escenarios. Su historia no solo refleja la fragilidad detrás de una carrera legendaria, sino también la resiliencia de un músico que, incluso en las circunstancias más duras, sigue soñando con volver a golpear los parches con la misma furia de siempre.


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