DIMMU BORGIR: SILENOZ DEFIENDE LOS OCHO AÑOS DE SILENCIO Y REIVINDICA EL SACRIFICIO DETRÁS DE “GRAND SERPENT RISING”.


Después de ocho años desde Eonian, Dimmu Borgir regresa con un nuevo capítulo titulado Grand Serpent Rising, que verá la luz el 22 de mayo a través de Nuclear Blast Records. Y lejos de disculparse por la larga espera, su guitarrista Silenoz lo deja claro: las grandes obras requieren tiempo, sacrificio y una visión inquebrantable.

En conversación con KillerTube, el músico profundiza en el simbolismo del nuevo álbum, especialmente en la imagen de la serpiente como representación de cambio, renovación y evolución. “Hemos tenido que dejar muchas cosas atrás, quizá más que nunca”, comenta. “Pero eso es positivo. Siento que las grandes cosas no deberían conseguirse fácilmente. Deben implicar sacrificio”.

Aunque reconoce que ocho años es un periodo largo, no se arrepiente: “Prefiero calidad antes que cantidad en cualquier momento. Lanzamos un disco solo cuando sentimos que realmente está listo”.

Uno de los aspectos más exigentes del proceso fue la depuración del material. Silenoz describe el acto de “recortar lo innecesario” como una parte fundamental del trabajo creativo. “Puede ser difícil dejar fuera ideas en las que trabajaste durante semanas o meses, pero debes pensar en lo que es mejor para la canción. No puedes forzar elementos solo por añadir más contenido”.

Ese enfoque ha permitido que el nuevo álbum fluya de manera más natural. Según el guitarrista, la banda ha aprendido a no sobreanalizar cada detalle y a dejar espacio para la espontaneidad. “Es importante permitir que las cosas sucedan y no diseccionarlas hasta matarlas”, afirma.

A nivel mental, también hubo un cambio importante: evitar que las expectativas externas condicionaran el resultado. “Cuando haces algo sin esperar recompensa, es cuando surgen las mejores cosas”, explica. Aunque el reconocimiento del público sigue siendo importante, insiste en que la motivación principal es interna. “Esto es parte de lo que somos. Lo haríamos en cualquier nivel en el que estuviéramos”.

En entrevistas recientes, Silenoz ha dejado claro que el objetivo con Grand Serpent Rising era simplemente crear un gran disco. “Tenemos confianza en el material. Si con el tiempo se convierte en uno de nuestros mejores trabajos, ya se verá. Pero sentimos que hemos cumplido con nuestra misión”.

El guitarrista también reconoce que no todos los álbumes impactan de inmediato. Algunos requieren tiempo para asentarse. “Eso suele ser señal de un gran disco. Algunos te golpean al instante, otros crecen contigo. Y al final, todo es subjetivo. Siempre habrá gente que lo critique incluso antes de escucharlo. Así es la época en la que vivimos”.

Sobre la presión, Silenoz es tajante: “Si existe, es la que nos imponemos nosotros mismos. Queremos estar a la altura de nuestro propio estándar”. De hecho, incluso antes de su lanzamiento, el músico considera el álbum un éxito. “Ya lo hemos logrado: crear una colección de grandes canciones sin comprometer nuestra identidad. Lo demás —la reacción del público— es un extra”.

El proceso de composición también implicó lo que muchos artistas llaman “matar a tus propios favoritos”. Esto significa descartar riffs, melodías o letras que, aunque potentes, no encajan en el conjunto. “Es el momento en que debes dejar el ego de lado y ver el álbum como un todo. Mucho material quedó fuera, pero eso es parte del sacrificio necesario para completar la obra”.

La grabación se llevó a cabo en Gotemburgo junto al productor Fredrik Nordström, figura clave en discos clásicos de la banda. Gracias a un proceso de preproducción extremadamente detallado, el grupo llegó al estudio con todo prácticamente definido. “Vivimos con estas canciones durante años. Para nosotros, el álbum estaba casi terminado antes de grabarlo. En el estudio nos centramos en la ejecución y en darles la mejor producción posible”.

Nordström, según Silenoz, aportó una visión externa que ayudó a resaltar detalles y potenciar ideas, aunque la estructura de los temas ya estaba cerrada. “Hay muy poco margen para la improvisación en esa fase, porque ya hemos trabajado cada canción hasta el extremo”.

El vínculo entre Silenoz y Shagrath, cofundadores de la banda desde 1993, también ha sido clave para la longevidad del grupo. A pesar de las diferencias, ambos comparten una visión y una determinación férrea. “Nada grande surge de lo fácil. Hace falta disciplina, enfoque y estar en el momento adecuado una y otra vez”.

A lo largo de más de tres décadas, han aprendido que el éxito no se construye sin tropiezos. “La gente solo ve los logros, pero no los fracasos que hay detrás”, reflexiona.

Más allá de la industria y sus cambios, la motivación sigue siendo la misma que en los inicios. “Hacemos esto porque queremos, no porque tengamos que hacerlo. Esa es la gran diferencia. Si fuera por obligación, sacaríamos un disco cada dos años”.

El concepto del álbum refuerza esa idea de transformación. Para la banda, la serpiente no simboliza el mal, sino renacimiento, conocimiento y liberación. Un proceso de cambio constante que también se refleja en las letras, centradas en la evolución espiritual, la disolución del ego y la búsqueda del verdadero potencial humano.

“Dentro de cada persona existen centros latentes, energías que pueden despertar con el tiempo”, explica Silenoz, haciendo referencia a conceptos esotéricos y alquímicos presentes en el disco.

Con Grand Serpent Rising, Dimmu Borgir no solo regresa tras un largo silencio: reafirma su filosofía artística, donde el tiempo, la paciencia y el sacrificio son las verdaderas herramientas para crear algo trascendente.


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