El bajista de ROB ZOMBIE y ex integrante de la banda de OZZY OSBOURNE, Rob “Blasko” Nicholson, ha lanzado una reflexión contundente sobre el estado actual de la industria musical, asegurando que, con todo lo que sabe hoy, probablemente no iniciaría una banda en estos tiempos.
Durante una entrevista con Music Industry Insights Worldwide, centrada en igualdad y diversidad dentro del entretenimiento, el músico —quien también se ha consolidado como manager de artistas— analizó cómo el auge de plataformas como TikTok e Instagram ha transformado radicalmente la manera en que se crea, distribuye y consume música. “Sabiendo todo lo que sé ahora, no estoy seguro de que empezaría una banda hoy”, afirmó sin rodeos.
Blasko recordó sus inicios a mediados de los años 80, cuando el metal no era una opción de carrera, sino una necesidad artística. “En 1985 no hacías esto por dinero. Lo hacías porque lo llevabas dentro. Era parte de tu ADN, una necesidad de tocar, de salir a la carretera, de vivir esa experiencia sin pensar en resultados económicos.” Para él, la motivación era puramente creativa, incluso a costa de riesgos personales.
Sin embargo, el panorama actual es completamente distinto. Nicholson describe una industria fragmentada y saturada, donde el camino tradicional prácticamente ha desaparecido. Antes, las bandas grababan demos, buscaban el apoyo de un sello y, si lograban conectar con el público, podían construir una carrera. “Era un proceso simple: hacer música, publicarla y ver si funcionaba. Ahora todo está al alcance de todos, y eso hace mucho más difícil destacar.”
El músico también apunta a la sobrecarga de opciones como un problema clave. Hoy, los artistas deben decidir entre múltiples plataformas y formatos, desde videos horizontales en YouTube hasta clips verticales en TikTok o contenido adaptado a Instagram, sin una fórmula clara de éxito. “Hay carreras que han nacido en cada una de estas plataformas… pero eso mismo hace que no sepas por dónde empezar”, explica.
A esto se suma el papel de los algoritmos, que según Blasko han creado nuevas barreras invisibles. Aunque un artista logre construir una base de seguidores, su contenido no necesariamente llega a ellos, limitando el alcance orgánico. “Ahora el ‘gatekeeping’ volvió, pero en forma de publicidad. Si quieres llegar a más gente, tienes que pagar”, señala, destacando la importancia del presupuesto en la promoción musical actual.
En este contexto, Blasko subraya que la única moneda real en la industria sigue siendo el público. Para captar la atención de managers, agentes o sellos, es imprescindible contar con una base sólida de fans. “Si no tienes seguidores ni ventas, el mensaje que envías es que tu música no conecta. Y si no conecta, nadie puede ayudarte a que lo haga”, afirma.
Con una trayectoria que comenzó a los 16 años junto a CRYPTIC SLAUGHTER y que lo llevó a formar parte de gigantes del metal como Rob Zombie y Ozzy Osbourne, Blasko ha vivido de primera mano la evolución del negocio. Además, desde 2005 dirige la empresa de management Mercenary Management, trabajando con artistas como BLACK VEIL BRIDES y Zakk Wylde.
Tras su regreso a la banda de Rob Zombie en 2024, Nicholson continúa activo tanto en los escenarios como detrás de escena, pero su análisis deja claro que el camino para las nuevas generaciones es más complejo que nunca, en una industria donde la visibilidad, más que el talento, parece ser el mayor desafío.


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