El incombustible Zakk Wylde volvió a hablar sin filtros sobre el próximo capítulo de Black Label Society. En una reciente conversación con el JJO Discover New Music Podcast, el guitarrista y vocalista detalló el proceso detrás de Engines Of Demolition, el nuevo álbum que verá la luz el 27 de marzo a través de MNRK Heavy.
El disco, sucesor de Doom Crew Inc. (2021), incluirá 15 canciones. Entre ellas se encuentran los sencillos ya publicados Name In Blood, Broken And Blind, The Gallows y Lord Humungus, además de un corte especialmente emotivo titulado Ozzy's Song, dedicado a su histórico compañero, el legendario frontman de Black Sabbath, Ozzy Osbourne.
Sobre el lapso de cinco años entre lanzamientos, Wylde lo resume con naturalidad. Cuando llega el momento de grabar un nuevo disco de Black Label Society, su esposa y mánager le avisa con antelación de que la banda se reunirá en el Black Vatican, su estudio casero, para comenzar el trabajo. A partir de ahí, Zakk se sumerge en la escritura de riffs, ideas al piano o arreglos acústicos sin presión excesiva.
Su método es directo: se sienta y compone la canción completa de una sola vez, con inicio, desarrollo y final claros. No suelen realizar demos previas; el tema nace y se graba prácticamente tal como fue concebido. Así ha funcionado con clásicos como Stillborn o Suicide Messiah.
Sin embargo, esta vez el calendario jugó un papel decisivo. Desde 2022, Wylde ha estado intensamente involucrado en la gira de celebración de Pantera, lo que absorbió casi cuatro años entre ensayos, giras y compromisos internacionales. En medio de esa agenda, fue acumulando riffs e ideas que más tarde darían forma a Engines Of Demolition.
Para Zakk, no tenía sentido lanzar un álbum sin poder respaldarlo con una gira adecuada. Prefirió seguir escribiendo hasta que el momento fuera el indicado. Y ahora, tras ese ciclo ininterrumpido de actividad, el disco finalmente está listo.
Wylde también reflexionó sobre el peligro de sobreanalizar una composición. Si una canción permanece demasiado tiempo en espera, la tentación de modificarla constantemente puede sabotearla. Según él, cuando una pieza funciona, se siente de inmediato.
Recuerda que al terminar temas como No More Tears, Mama I’m Coming Home o Miracle Man junto a Ozzy, sabían que estaban ante algo sólido. Esa certeza instintiva es clave. Para el guitarrista, lo último que escribes suele ser lo que más te entusiasma porque es fresco y nuevo, mientras que el material más antiguo pierde esa chispa inicial.
Eso no significa que los clásicos hayan perdido fuerza. Cada vez que interpreta Mama I’m Coming Home o los himnos de Black Label Society, la emoción sigue intacta. Al final, sostiene, una buena canción siempre lo será, sin importar el paso del tiempo.
Durante una sesión de preguntas y respuestas en la tienda HMV de Oxford Street en Londres, Wylde profundizó en la creación de Ozzy’s Song. Primero compuso la música y quedó satisfecho con el resultado, pero no tenía claro el enfoque lírico.
La inspiración llegó tras la muerte de Ozzy. Después de participar en el evento Back To The Beginning en julio de 2025, Wylde recibió la llamada de Jack Osbourne confirmando el fallecimiento de su padre. Viajó al Reino Unido para despedirse y, poco después, retomó los compromisos con Pantera.
El primer concierto tras el funeral fue en Jones Beach, Nueva York, un lugar cargado de recuerdos junto a Ozzy, incluyendo un show bajo una lluvia torrencial con el público empapado hasta las rodillas. Aquella memoria lo acompañó durante toda la actuación.
Al regresar finalmente a casa, mientras escuchaba las maquetas en su biblioteca —donde conserva libros de Ozzy—, encontró las palabras adecuadas y completó la letra. Así nació el tributo.
El proceso creativo volvió a tener como epicentro el Black Vatican. Wylde explica que rara vez compone material pesado estando de gira. Las ideas más contundentes surgen en casa, cuando conecta su guitarra eléctrica a un pequeño amplificador con algo de reverberación, creando la sensación de estar tocando en un estadio vacío como el Madison Square Garden.
El instrumento influye directamente en la dirección musical. Sentado al piano, tiende hacia composiciones más introspectivas, evocando a artistas como The Rolling Stones, The Allman Brothers Band, Elton John o Eagles. En cambio, la guitarra eléctrica despierta el impulso de crear riffs contundentes al estilo de Supernaut o Into The Void.
Fundada en 1998, Black Label Society se ha mantenido activa entre los compromisos de Wylde con Ozzy Osbourne, a cuya banda se unió hace casi cuatro décadas. Discos como Order Of The Black (2010) y Catacombs Of The Black Vatican (2014) alcanzaron posiciones destacadas en las listas de hard rock.
Desde su incorporación al proyecto solista de Ozzy, Wylde participó en casi todos sus álbumes de estudio —incluyendo No More Tears (1991), Ozzmosis (1995) y Black Rain (2007)— consolidándose como pieza fundamental del sonido moderno del Príncipe de las Tinieblas.
Ahora, con Engines Of Demolition listo para irrumpir, Wylde demuestra que la maquinaria sigue funcionando a pleno rendimiento. Y si algo deja claro es que la inspiración no se fuerza: simplemente explota cuando tiene que hacerlo.


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