ZAK TELL DE CLAWFINGER CREE QUE SU POLÉMICO HIMNO ANTIRRACISTA SIGUE SIENDO MÁS NECESARIO QUE NUNCA.

 


En una reciente conversación con el medio Made In Metal, Zak Tell, vocalista de los pioneros del rap-metal europeo Clawfinger, volvió a enfrentarse a la eterna pregunta sobre “N*****”, el incendiario sencillo antirracista que marcó para siempre la carrera del grupo en los años noventa.

La canción, incluida en su debut Deaf Dumb Blind (1993), no solo desató controversia inmediata, sino que también impulsó a la banda hacia un éxito masivo. El disco superó las 600.000 copias vendidas en todo el mundo y recibió elogios de la prensa sueca, consolidando a CLAWFINGER como una fuerza emergente con discurso político directo y sin filtros.

Cuando se le preguntó a Tell si el mensaje del tema fue malinterpretado en algunos territorios por tratarse de una banda compuesta por músicos blancos, el cantante fue claro al recordar la reacción estadounidense.

“En Estados Unidos, sin duda”, explicó. “Nunca llegamos a tocar allí. Recuerdo que alguien de nuestro sello en Suecia viajó para negociar un contrato y presentó algunas canciones, entre ellas ‘N*****’. Lo que recibimos de vuelta fue un fax diciendo algo como que unos tipos blancos diciéndole a la gente negra cómo vivir merecían que les cortaran las pelotas. Así que sí, en América fue complicado”.

Sin embargo, Zak matiza que, en términos generales, no siente que el mensaje fuera ampliamente malinterpretado en su momento. “La mayoría de la gente entonces tenía la paciencia de leer la letra completa y entender el contexto. Hoy es más difícil. Todo se saca de contexto. Nadie escucha una canción entera; muchos solo retienen diez segundos. Si solo oyes el estribillo, claro que puedes equivocarte”.

El vocalista también recuerda que las discusiones generadas por el tema solían ser intensas, pero productivas. Curiosamente, según él, buena parte de las críticas más airadas provenían de oyentes blancos, mientras que muchos afroamericanos apreciaron el trasfondo del mensaje. Aunque, como admite, “idiotas siempre hubo”.

En los primeros años, incluso sectores skinhead en Suecia interpretaron la canción como un supuesto himno propio. “Cuando se dieron cuenta de que no lo era, se enfadaron bastante”, comenta Tell.

El cantante no duda al afirmar que sin ese tema la historia de CLAWFINGER habría sido muy distinta. “Esa canción nos abrió todas las puertas. ¿Podríamos haberla escrito de forma más clara? Probablemente. Pero tenía 21 años. Escribí desde el corazón, porque me preocupaba lo que veía. Y si miras todo nuestro catálogo, es evidente que somos antifascistas y antirracistas. Para pensar lo contrario hay que ser bastante estúpido”.

Cuando el entrevistador apuntó que la estupidez parece expandirse, Tell coincidió con crudeza. Reflexionó sobre la incapacidad humana para convivir con la diferencia, la rapidez con la que se juzga y la falta de empatía. “Todos queremos lo mismo: comida en la mesa, un techo y que nuestra familia esté bien. No importa el color de piel ni el lugar donde hayas nacido. ¿Tan difícil es entenderlo?”.

El vocalista fue más allá al señalar el absurdo mismo del racismo. “Existe esta especie de miedo irracional hacia quien no se parece a nosotros. Pero nadie elige dónde nace ni qué piel tiene. Yo no escogí ser quien soy ni nacer aquí. Es puro azar. Pensar que eso te hace superior no tiene ningún sentido”.

En junio de 2024, Tell explicó por qué la banda dejó de interpretar “N*****” en vivo. Según el cantante, la decisión responde a una cuestión de respeto ante el clima político actual y el nivel de conciencia social alcanzado en los últimos años.

“Los tiempos cambian. Existe un contexto diferente, movimientos sociales mucho más visibles y un debate mucho más amplio. El tema es demasiado serio como para reducirlo a tres minutos y medio sobre un escenario. No es que no apoyemos lo que dice la letra —lo hacemos al cien por cien—, pero hoy creemos que no es la canción adecuada para tocar”.

Tell añadió que CLAWFINGER prefiere adaptarse a los tiempos antes que adoptar una postura desafiante al estilo de “hacemos lo que queremos porque somos una banda de rock”. “En nuestro mundo podemos sentirnos importantes, pero en realidad solo somos una pequeña banda. Y este asunto es muchísimo más grande que nosotros”.

El esperado álbum de regreso de CLAWFINGER, Before We All Die, verá la luz el 20 de febrero a través de Perception, división de Reigning Phoenix Music.

Considerados auténticos pioneros del rap-metal en Europa, CLAWFINGER se formaron en Estocolmo a comienzos de los noventa, combinando riffs contundentes con bases cercanas al hip hop y letras cargadas de crítica social. Tras el impacto de Deaf Dumb Blind, continuaron su ascenso con Use Your Brain (1995), logrando posiciones destacadas en las listas de Alemania, Austria, Suiza y Suecia.

A lo largo de su carrera publicaron siete discos de estudio, entre ellos A Whole Lot Of Nothing, Zeros & Heroes, Hate Yourself With Style y Life Will Kill You, superando el millón y medio de copias vendidas en todo el mundo.

Su postura política siempre fue frontal: racismo, manipulación política, políticas de drogas, destrucción ambiental y desigualdad social forman parte esencial de su identidad artística. Durante los noventa compartieron giras con nombres de peso como Alice In Chains, Megadeth y Faith No More, además de participar en festivales masivos como Rock am Ring, Roskilde Festival y Monsters of Rock en Sudamérica.

Tras un breve paréntesis, la banda regresó en 2014 y lanzó nuevos sencillos como “Save Our Souls” (2017) y “Environmental Patients” (2022), reafirmando que su discurso sigue tan vigente como incómodo.

Tres décadas después, la conversación en torno a “N*****” demuestra que CLAWFINGER nunca fueron una banda cómoda. Y, a juzgar por las palabras de Zak Tell, tampoco pretenden serlo ahora.






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