Un disco titulado Enemy no es casualidad dentro del universo KMFDM. Desde los años 80, la banda ha construido su identidad alrededor de la confrontación, la crítica política y la provocación directa. Pero en 2026, con más de cuatro décadas de trayectoria, la pregunta ya no es si KMFDM puede seguir siendo agresivo. La pregunta real es si todavía puede sonar relevante.
Enemy llega como el álbum número veinticuatro del proyecto liderado por Sascha Konietzko. Y ese dato pesa. No estamos ante una banda joven buscando identidad, sino ante una maquinaria industrial perfectamente aceitada, consciente de su legado y de sus límites.
La escucha deja algo claro desde el inicio: KMFDM no intenta reinventarse. Tampoco lo necesita. Enemy funciona más como reafirmación que como revolución. Es un disco que abraza el ADN clásico del grupo —beats electrónicos marcados, riffs industriales compactos, crítica frontal— pero también introduce algunos matices estilísticos que han dividido opiniones.
La recepción general ha sido positiva, aunque no entusiasta. Muchos coinciden en que es un trabajo sólido y coherente, pero lejos de ser un nuevo clásico dentro de su discografía.
SONIDO Y ENFOQUE GENERAL
Desde el primer minuto, Enemy establece su territorio: industrial metal con base electrónica potente, guitarras densas y una producción limpia pero contundente. El equilibrio entre maquinaria digital y músculo metálico está bien logrado, sin caer en excesos de sobreproducción.
La primera mitad del álbum concentra buena parte de su fuerza. Las canciones son directas, con hooks reconocibles y una energía que recuerda a etapas anteriores de la banda. Aquí KMFDM suena compacto, confiado y efectivo.
El problema aparece en el tramo final. El disco comienza a dispersarse estilísticamente: incursiones dub, grooves más relajados, estructuras menos agresivas. No es que el experimento sea fallido, pero sí genera una sensación de irregularidad. Algunos oyentes celebran esa diversidad; otros la perciben como pérdida de enfoque.
Enemy no suena cansado. Pero tampoco suena urgente. Es un disco ejecutado con experiencia, aunque con una intensidad emocional menos incendiaria que en sus mejores momentos.
TRACK BY TRACK
KMFDM — Enemy
Enemy
Apertura contundente. Beat mecánico, riff industrial directo y mensaje confrontacional. No sorprende, pero funciona perfectamente como declaración de principios.Oubliette
Uno de los cortes más accesibles del disco. Buen equilibrio entre agresión y melodía, con un estribillo efectivo. Punto alto temprano.L’État
Más densa y marcial. Guitarras con peso clásico y una base rítmica sólida. Refuerza la sensación de contundencia de la primera mitad.Vampyr
Industrial con groove marcado. No es revolucionaria, pero mantiene el pulso del álbum y aporta dinamismo.Outernational Intervention
Aquí empieza la expansión estilística. Más electrónica, menos metal. Interesante en concepto, aunque puede dividir.A Okay
Uno de los momentos más discutidos. Más relajada, con un enfoque casi irónico. Funciona mejor como experimento que como pieza central.Stray Bullet 2.0
Reinterpretación con inclinación dub/reggae. Es la apuesta más arriesgada del disco. Para algunos es refrescante; para otros rompe demasiado la cohesión.You
Con participación vocal diferente y una atmósfera más emocional. Aporta contraste real, aunque no mantiene la agresividad inicial.Gun Quarter Sue
Regresa parte del músculo industrial clásico. Recupera intensidad y solidez estructural.The Second Coming
Oscura y atmosférica. Buen cierre conceptual, aunque no necesariamente el más explosivo.
LECTURA FINAL
Enemy es un álbum que mantiene consistencia técnica y una identidad clara, pero no alcanza los niveles más inspiradores del catálogo histórico de KMFDM. La primera mitad es fuerte y directa; la segunda es más experimental y desigual.
No es un disco menor, pero tampoco redefine nada dentro del género. Funciona como reafirmación del sonido clásico industrial de la banda, con intentos de variación que generan división más que consenso.
COMPARACIÓN CON DISCOS ANTERIORES
Frente a Hyëna (2022), Enemy resulta menos inmediato en impacto, pero más compacto en producción.
Comparado con Hell Yeah (2017), este álbum suena menos agresivo emocionalmente, aunque más controlado y calculado.
Y frente a clásicos como Nihil o Angst, la comparación es inevitable pero distante. Enemy no intenta competir con esa etapa dorada. Se mantiene dentro de una zona de confort bien ejecutada, pero sin el filo incendiario de los 90.
LO MEJOR DEL ÁLBUM
Identidad industrial intacta.
Primera mitad sólida y contundente.
Producción limpia y potente.
Algunos hooks memorables.
Capacidad de experimentar sin perder totalmente su esencia.
LO MÁS DÉBIL
Irregularidad en la segunda mitad.
Algunos experimentos rompen cohesión.
Falta de sensación de urgencia real.
No ofrece un momento verdaderamente icónico dentro de su discografía.
RECEPCIÓN Y NOTA FINAL
La recepción crítica general ha sido positiva pero moderada. Medios especializados lo han situado alrededor del 8/10, mientras que comunidades de fans muestran opiniones más divididas, especialmente por los cortes experimentales.Un disco sólido, profesional y coherente con el ADN KMFDM. No es un nuevo clásico industrial, pero sí una reafirmación firme de que la maquinaria sigue funcionando.
Nota: 7.5 / 10 🙈
Webside:https://kmfdm.bandcamp.com/album/enemy
Sello: Metropolis Records
Fecha de lanzamiento: 6 de febrero de 2026



0 Comentarios